China estrecha relaciones con sus vecinos



La entrada de China en el escenario económico internacional con un gran peso y sobre todo un futuro que, según muchos expertos, la encumbrarán en el primer puesto económico mundial, está transformando el comercio y la política internacional. Lo que ocurre hoy en el noreste de Asia podría ser un anticipo de un cambio mucho mayor que tendría lugar hacia el 2050, cuando China sea el país hegemónico. Y es que es curioso comprobar como, poco a poco y, no sin salvar obstáculos, Japón, Corea del Sur y Taiwán están desplazando a su aliado tradicional tras la segunda guerra Mundial, Estados Unidos, en favor de una relación comercial más estrecha con China.
La interdependencia
El crecimiento económico chino está afectando positivamente a las economías de los países vecinos, aunque el gobierno japonés está un tanto alarmado, ya que China se está convirtiendo en su competidor, y no olvidemos que Japón es la segunda economía del mundo y la primera de Asia. De todas formas, lo que define la relación económica de China con respecto a Japón, Corea del Sur y Taiwán es la interdependencia. China les necesita tanto como ellos a China. Además esta dependencia es de tipo vertical, China ofrece manufactura y los países vecinos capital, tecnología y capacitación. Todo ello a pesar de los conflictos diplomáticos aún existentes.
Aliados naturales
Ya en el 2005, Din Shou-zhoug, del partido taiwanés Kuomintang (KMT) respondía a la crisis provocada por la Ley anti-secesion china[1], reforzando la relación comercial entre ambos países: “Ambos Gobiernos deberían evitar tomar más medidas que conduzcan al enfrentamiento, ya que la economía de Taiwán depende en gran medida de la fuerza laboral y del mercado chino”[2]. La inversión taiwanesa en la costa China es tan importante,[3] que está afectando cada vez más a la política interna taiwanesa porque el cálculo de los costes y beneficios que podría llevar a un conflicto con China se hace ahora inasumible[4]. Esta dependencia con China hace, sin embargo, que Taiwán se convierta en el vagón de cola de la locomotora china, pero los intentos del gobierno de dirigir las inversiones hacia el sur de Asia no convencen a los empresarios que ven más beneficios en territorio chino: la misma lengua, cercanía, cultura y bajos costes. Todo ello contribuye a moderar las posturas pro independentistas de Taiwán.
Las relaciones de China con sus países vecinos se han hecho interdependientes que a menudo se favorecen unas a otras. Así, por ejemplo, la entrada de China en la ASEAN[5] antes que Japón y Corea del Sur, de alguna forma beneficia la futura entrada en esta organización de estos dos últimos países, que ya está establecida.
Desde este punto de vista, no es casualidad que Japón haya cambiado de mandatario y ahora ocupe el poder el moderado Yasuo Fukuda, que ha prometido una política más cercana a China, después de un año con el demasiado halcón Shinto Abe.
Japón ha sido el país más odiado de Asia y las heridas de la Segunda Guerra Mundial siguen abiertas. Los gobiernos de los primeros ministros Koizumi y Abe no han ayudado a mejorar las relaciones. Entre otras cosas, Pekín no veía con buenos ojos las visitas que el presidente Koizumi realizaba al templo shintoista de Yasukuni, donde están enterrados criminales de guerra. A esta queja también se suma Corea. China y Japón, además, son rivales en la búsqueda de recursos energéticos y mantienen una fuerte competencia por la soberanía de las islas Diaoyu/Senkaku, donde hay petróleo. En el terreno militar, Japón ve una amenaza en China: Abe declaró que la “sabiduría convencional apunta a China como una amenaza militar”[6] Por otro lado la militarización de Japón, que envió tropas a Afganistán, circunstancia que tenía prohibida tras la Segunda Guerra Mundial, no es nada bien recibida por China, aunque ya ha anunciado su retirada.
Respecto a Corea, China ha contribuido a garantizar la estabilidad en la conflictiva zona de las dos Coreas. Hay que tener en cuenta que el gobierno de Seúl puede sentirse muy preocupado ante el reto político de la unificación ante los diversos escenarios posibles: conflicto militar, unificación de las dos Coreas, o la apertura de fronteras y relaciones bilaterales normales. El primer caso es preocupante por razones evidentes, pero los otros dos porque la economía surcoreana se vería muy afectada, ya fuese subvencionando a la mitad de un país mísero, ya recibiendo a una emigración no cualificada de grandes proporciones. El cuarto escenario y el menos traumático sería el desarrollo progresivo de Corea del Norte mediante proyectos como la zona especial económica de Kaesong, que hagan menos costosa la unificación o el establecimiento de relaciones bilaterales normales. Se podrían encontrar ciertas similitudes entre la interdependencia creciente entre China y Taiwán, que contribuye a una hipotética unificación pacífica, pero, además Corea del Sur, para llevar adelante esta estrategia precisa del apoyo de China. En cuanto a Corea del Norte, la zona de Kaesong muestra otra semejanza interesante con la historia reciente de China, la creación de zonas económicas especiales, lo que le permitió crecer económicamente sin que esto pusiera en cuestión el dominio de partido único.
Las relaciones comerciales entre China y Corea del Sur están en muy buen momento. El volumen de exportaciones de Corea del Sur a China es mayor que a Estados Unidos[7], aunque persiste cierta desconfianza hacia China. No hay que olvidar que China contribuyó a la división de las dos Coreas y que mantiene una relación estrecha con el régimen de Pyonyang. De todos modos, China ha contribuido activamente a que Pyonyang y Seúl solucionen la crisis nuclear, incluso a menudo moderando la radicalidad de la administración Bush.
Como hemos visto hasta aquí, existe una relación muy fluida de intercambio económico entre China y Corea del Sur, Japón y Taiwán. Pero persisten muchos problemas diplomáticos, militares y políticos. Por el momento parece que la bonanza y al interdependencia económica de estos países actúa como tapadera de la olla a presión que subyace por debajo. Hay que confiar en que se establezcan unas redes de intereses estables que impidan que se produzca un conflicto armado y que los problemas puedan solucionarse en los despachos y mediante la diplomacia.
Bibliografía
Fisac, Taciana y Estebán, Mario. Elecciones y disparos en Taiwán. En Tribuna en El País 23 de marzo de 2004.
Martínez Montes, L.F. Los Estados Unidos y el ascenso de China. Implicaciones para el orden mundial. Documentos CIDOB nº 17, junio. 2007.
Nanto, Dick y Chanlett-Avery, Emma, The Rise of China and Its Effect on Taiwan, Japan, and South Korea: U.S. Policy Choices, CRS Report for Congress, enero 2006.
Ríos, Xulio. China, dos hombres y un destino. En la sección Cuarta Página de El País 30 de octubre de 2007.
Ríos, Xulio. Las relaciones actuales entre los países de Asia oriental. Dinámicas internas principales tendencias. UOC, Barcelona, 2007.
[1] La ley anti-secesión fue aprobada en marzo de 2005 y contempla medidas militares contra Taiwán.
[2] Reinoso, José. ”Taiwán se manifiesta contra las amenazas de Pekín” El País. 27 de marzo de 2005.
[3] Los empresarios taiwaneses han invertido cerca de 60 a 100 mil millones de dólares en la costa de China. Nanto et alia. Pag 1
[4] Por otro lado China es el principal mercado para las exportaciones taiwanesas. Martínez Montes, pag 39
[5] La ASEAN (Asociación de Países del Sudeste asiático), formada por Brunei, Camboya, Laos, Vietnam, Indonesia, Filipinas, Singapur, Birmania (Myanmar), Malasia y Tailandia, es el quinto socio comercial de China, y representa un 11% del total de su comercio exterior. El País China y el sureste asiático crean la mayor zona de libre comercio del mundo.26 del octubre de 2004.
[6] Nanto et alias. Pag 21
[7] En 2004, Corea del Sur exporta bienes por valor de 49,8 mil millones de dólares a China y 42,8% a Estados Unidos.
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